Sed Contra 7

Para este nuevo número, nada más y nada menos que el célebre 7 (¿número sagrado?, ¿mágico?, ¿maldito?), nos propusimos encontrar nuevas plumas que aportaran mundos posibles hasta ahora desconocidos a nuestro universo sedcontraniano. Así, nos adentramos en el interior del país y hasta cruzamos la cordillera, pero también sacudimos la atención para mirar con ojos renovados al compañero de clase tímido, a la amiga insegura y, por qué no, a la autora disfrazada de madre.
En el medio de esta misión de reconocimiento, nos sorprendió un alud de poetas. Ellos nos regalaron sus estrofas ardientes, perturbadas, desesperadas, apacibles… Y, frente a tanta pasión hecha arte en versos, no pude dejar de preguntarme cómo hace la poesía para sobrevivir en un mundo que cada vez se hace menos poético: guerras perpetuas, competencia salvaje, contaminación ambiental, medios basura… ¿Los poetas serán extraterrestres?

Además, ¿cuál es la utilidad de la poesía en estos tiempos violentos? Por suerte, siempre se puede confiar en las sabias reflexiones de Mr. Keating (quien no reconozca su nombre, vaya ahora mismo a su videoclub amigo y pida, ¡demande!, “La sociedad de los poetas muertos”): “We don’t read and write poetry because it’s cute. We read and write poetry because we are members of the human race. And the human race is filled with passion. Poetry, beauty, romance, love… these things are why we stay alive for”.
Preguntarse por la utilidad de la poesía es análogo a buscar “el estado civil del número cinco”. Su razón de ser es, justamente, existir. En una época en la que reina la categorización por el beneficio o la pérdida, los poetas nos recuerdan con su arte que lo más valioso que podemos hacer con nuestro chispazo vital es encontrar la voz interior y expresarnos desde lo más gutural de la propia identidad. Exponerse así resulta en el equilibrio más perfecto entre la fuerza y la vulnerabilidad que hacen a la esencia de lo que llamamos  humano.

Mr. Keating arremete con más fuerza: “The powerful play goes on and you may contribute a verse. What would your verse be?”. La importancia que esta frase deja campaneando en el alma es incontenible: ¿qué es lo que dejamos en el mundo, una vez que desaparecemos? ¿Cuál es nuestro aporte? ¿O sólo existimos a secas, camuflándonos dentro de lo que hacen los demás para no sobresalir más de la cuenta? La poesía nos revoluciona las emociones, nos conmueve los sentidos, y siempre nos expone.

Exponernos no siempre es algo que sabemos sostener: por timidez o por inseguridad, preferimos el calor de la media (o de “la masa”). Sed Contra se opone. Y buscamos más voces que sobresalgan, y que nunca dejen de sentir. Así, la séptima edición se renueva para dar voz a nuevos autores, cada vez más intensos y cada vez más vivos.

 

Delfina Krusemann (23) y Soledad D’Agostino (21)
Mayo de 2008