Don José de San Martín

Por Juan Rey Va Daura.

La obra de alguien de la talla de José Francisco de San Martín, es conocida por todos, discutida por muchos. Exaltada y llevada a un pedestal inalcanzable. Figura inhumana de mármol, expresión de glorias imposibles. Los que lo “humanizan” caen en una banalizacion total, en  un cuestionamiento tal como: “¿era mestizo?” “¿Acaso el señor que le lego a la hija tan nobles máximas, le era infiel a su mujer ?”, “¿Era masón?”.

Pareciera que todos se preocupan por manosear a los próceres, cosa que solo se hace con los ídolos. Liberales, revisionistas, todos hablando, todos opinando, añadiendo un dato nuevo o haciendo aparecer como nuevo uno viejo, mostrando a los héroes como pro-rosistas, pro-mitristas, peronistas, rojos, etc etc…amoldando el héroe a la propia falencia y a su propio sistema de valores. Victima de los vanos ensalzamientos políticos, como los que hará Perón, adueñándose y poniendo al profesor  anti-gorila José María Castiñeira de Dios en el instituto sanmartiniano.

Lo curioso, es que siempre se lo rescata como padre de la patria, nada más triste que eso. San Martín debe de llorar en su tumba por ello, humilde como era. Pero esa es nuestra tendencia…nunca reconocemos la labor de la sociedad para la construcción del cambio, del verdadero cambio que es cultural. Siempre buscamos caudillos…únicos constructores y chivos expiatorios de nuestra historia: Rivadavia, Rosas, Urquiza, Roca, Irigoyen, Perón. Nos encanta buscar esos individuos y así como los amamos, los odiamos en la misma medida. San Martín, por suerte nunca busco esa exaltación. Hubiese rechazado ese titulo que le inventaron aquellos que buscaban nuestra identidad nacional en individuos particulares y en tradiciones pasajeras. El hubiese nombrado antes a Belgrano, Guemes, Saavedra, Liniers, Alvear, Las Heras, Cabral, a las señoras de Mendoza que le donaron todo lo que tenían, Rondeau, Lavalle, Bustos, Paz, Pueyrredon, a todos los soldados que él lidero y lidero por toda América etc., etc., etc. y para no seguir con todos los hombres de esa generación que independientemente de sus posturas hicieron Patria, hicieron de estas tierras dignas de morir a pesar de  su corta historia. Ese rasgo de buscar Mesías políticos donde no los tiene que haber…que nos salven de la responsabilidad de hacernos dueños de nosotros mismos, para salir de este estado de minoridad y dejar de depender de figuras aglutinantes que destruyan nuestra individualidad personal. Cuando eliminemos esos falsos caudillos (que son casi todos en nuestra historia) la sociedad en su conjunto va a poder evocar de distinta manera los mismos valores de la generación Patria. Seguimos buscando que un individuo, nos saque de este estado de decadencia…La Generacion de Los Padres de La Patria, ya había logrado el principal cambio que era dentro de ellos mismos, un cambio imperceptible pero eficaz para modificar la realidad que los rodeaba.  Fue una generación  que siempre reflejó lo que Kennedy identificaría tan bien mas de cien años después (y que es lo que distingue una nación verdaderamente grande de las demás mediocres) “No te preguntes qué puede hacer tu país por ti, pregúntate que puedes hacer tú por tu país.” En definitiva una actitud de servicio de todos hacia todos.

Algunos historiadores acusan a estos hombres de traidores, de carlotistas, de que trataron con ingleses, de que no eran tan morales…y en vez de acusar a los de su tiempo, cosa que si esta a su alcance, “para preservar la objetividad” se centran en el pasado inútil que forma parte de ellos y buscan resabios de la decadencia actual en esas figuras…Es decir una manera de evitar el problema real que esta en ellos mismos y buscan culpables afuera.

Las tradiciones e individuos se las guarda y recuerda por el valor que en el fondo representan, no por que valgan algo en si mismos. Tan ridículo como si por agitar una bandera y decir viva la patria, solo por eso soy patriota. Por eso el hombre de todas las épocas, para preservar esos valores universales, cambia las tradiciones recuerda otros individuos para que no muera el valor y lo represente cada vez mejor. En esas personas, hay que reconocer la virtud, no como la aplicaban, por que la aplicación de esas virtudes cambia de acuerdo al contexto histórico-social.

La diferencia de esos engrandecimientos que algunos políticos hicieron de ellos, es que en la actualidad ya ni siquiera se busca adular al político de turno, sino, hacer un héroe del mercado, del populacho ávido de justificaciones para su propia vida,  hacer entretenida sus historias, novelarlas, para hacerlas amenas. Pero en ese proceso se destruye no solo la historia, sino también, lo que es mas grave, la propia formacion en la realidad y los valores que en el fondo hay detrás de las acciones de esas personas. El consumo de sus historias vació de contenido la vida de los héroes.

Antes por lo menos se rescataban valores en esas estatuas de bronce que en el fondo a nadie representaban, ya que no era el rescate fiel de ellos…pero por lo menos se los rescataba, ahí estaban para ser tomados en ejemplo y ser seguidos…por pocos o nadie. Eran representaciones estáticas de una moral y de unas virtudes que en un tiempo tenían otra aplicación. Para que no se me mal interprete, la manera de aplicar, por ejemplo, la justicia ha variado a lo largo de todas las épocas así como antes se decapitaba a las personas ahora se las pone en prisión perpetua (cosa también muy extraña en la actualidad). Pero repito, el valor y virtud no muere.

Pero como se los ha puesto en un pedestal a la Generación Patria, a la personas les encanta ver el crepúsculo de los ídolos, que es lo que se ve ahora. Todo porque no los vimos en su perspectiva a esos hombres.

Eran hombres con una visión grande de Patria…y para ello no hace falta exaltar la bandera, la escarapela, cantar fuerte el himno. Todo eso es vano y por suerte puede cambiar (pregunten en Europa) sino vivir, abrazar y clamar por las virtudes y valores. En la Batalla de San Lorenzo San Martín, no enarbolo la bandera, no canto el himno…Lo único que los unía era un grito por Justicia y Libertad ante la injusta dominación….esa era  su bandera. Una bandera que admite a todos, y que no se cierra en el inútil nacionalismo o patrioterismo de la celeste y blanca, de la gorra verde y los borceguíes o el poncho…En la medida que pierde ese sentido, nuestra bandera querida o cualquier otro emblema ya no sirve como tal y hay que buscar otra cosa que represente esos valores inmortales

Padres de la Patria, pero hombres en definitiva…como a todos, les gustaban las mujeres, el dinero, el poder…Pero tenían la visión clara de los grandes propósitos: la independencia, ¡La Constitución!…sus luchas por el poder era para lograr eso… ¿ahora tenemos grandes metas?… ¿hay metas? Indudablemente no fue santo a pesar de apellidar así, aunque hubiese sido políticamente útil que el Papa que fuera haya declarado santo a él o alguno, teniendo en cuenta que nos independizábamos de una de las naciones con más tradición católica. Rescatemos lo mejor de él, José Francisco de San Martín, y de ellos, toda esa generación que tuvo por distinción el servicio hacia las altos objetivos. Y recordemos que eran como nosotros pero que la historia los puso en un lugar destacado; que en su vida oculta, cuando todavía no habrían de actuar para luego figurar en los libros de historia, tuvieron que  practicar y tratar de ser en muchos aspectos modelos de virtudes, imitando al Único modelo de virtudes, Cristo. El torbellino de la historia nos puede ubicar en ese tipo de circunstancias….y si no practicamos en lo simple, no esperemos destacar allí.

Juan Rey Va Daura (20)
Estudiante de Ciencias Políticas