Sofía Oyhanarte, una abogada-no-abogada

El viernes 15 de noviembre de 2013, el Taller de Escritura de la facultad de Derecho de la Universidad Católica Argentina recibió la visita de Sofía Oyhanarte: una abogada que no trabaja de abogada, sino de correctora de textos. El motivo de la visita fue, justamente, la de contarles a los alumnos de dicho taller —y a algunos invitados más— su experiencia laboral como abogada-no-abogada.

La perplejidad y satisfacción de muchos de los presentes motivó a los miembros de Sed Contra que estaban allí a querer compartir, con los lectores de esta revista, las “palabras de aliento” de Sofía. Así —gracias a la caridad— surgió la idea de esta entrevista, para la cual Sofía tan gentilmente se prestó.

¿Por qué te decidiste por estudiar Derecho? ¿Fue una decisión difícil?

Fue difícil la incertidumbre previa a la decisión y el tener que soportar las consecuencias –años más tarde– de la decisión tomada. Terminé 5.° año sin saber qué estudiar. Tenía muchas opciones que me interesaban por igual. Hice todo lo que a uno le sugieren que haga para decidirse (orientación vocacional, ferias de las facultades, etc.) y seguía sin saber. Finalmente, me decidí por Derecho porque, de todas las opciones que venía considerando, era la más “práctica”. Me imaginaba que si elegía otra de las opciones que me atraían (Letras, Filosofía, Música), iba a terminar enseñando en un colegio. Ahora no me acuerdo por qué, pero eso me daba terror.

¿Por qué elegiste la Universidad Austral?

Cuando finalmente me decidí por Derecho, la única universidad con un curso de ingreso que todavía podía hacer era la Austral. Si no, perdía el año. En ese momento, la Austral no tenía egresados y era absolutamente desconocida para mí. De algún lado sacaron mis datos y me mandaron un folleto. Se lo mostré a mi hermano mayor (que en ese momento estudiaba Derecho en la UCA) y me dijo que los profesores eran buenos y que le parecía genial que la mayoría de las materias fueran cuatrimestrales. Con eso me decidí.

¿Cómo fue cursar y recibirte de una carrera que no te gustaba?

A partir del momento en que dejé de dudar y llegué a la conclusión definitiva de que realmente no me gustaba (tercer año), fue horrible. No me interesaban las clases, odiaba los libros, sufría con los exámenes. No tenía ninguna motivación más que terminar lo que había empezado (que como motivación no es muy efectiva). Por suerte tenía un par de compañeras a las que les pasaba lo mismo, así que podíamos lamentarnos juntas en el recreo.

Estudiaste en la Austral y en la UBA, ¿cierto? ¿Cuál es la diferencia de contenidos bibliográficos?

Si bien la mayoría de los profesores intentan “bajar línea”, noté que en la Austral había mayor amplitud de criterio para la selección de contenidos. Es más probable leer un texto a favor del ateísmo en la Austral que un texto de un no marxista en la UBA. Aclaro que en la Austral estudié Derecho y que en la UBA estudié Historia y Edición. No sé hasta qué punto es justo o útil comparar carreras distintas.

¿Cómo fue tu ingreso al mundo laboral?

Después de recibirme empezaron a surgirme muchas oportunidades, de parte de parientes, conocidos y exprofesores. Las acepté todas. Durante los primeros años trabajé en una escribanía, de profesora en la facultad, haciendo traducción de subtítulos para películas, colaborando en investigaciones de exprofesores. Hasta hice mystery shopping. Cuando empecé a trabajar me enojé retroactivamente con todos los que me habían tratado de convencer de que la etapa de la facultad es la mejor de la vida. Para mí no fue así. Empezar a trabajar fue una liberación enorme.

¿De qué trabajás actualmente?

Me ocupo del sector de Doctrina de una editorial jurídica y además trabajo como correctora freelance.

¿Qué consejo le darías a un estudiante de derecho insatisfecho?

Esto es muy difícil de contestar en abstracto. Uno puede estar insatisfecho mientras estudia por muchas razones, pero eso no significa que después no le vaya a gustar el trabajo de abogado. Habría que ver de dónde viene la insatisfacción, hace cuánto existe, cuánto falta para recibirse, qué cambio se cree que podría solucionar el problema y qué grado de certeza se tiene respecto de que ese cambio es realmente la solución. Lo importante es que equivocarse de carrera no es el fin del mundo. Siempre hay tiempo de reorientarse y arrancar algo nuevo.

¿Cuánto importa, a tu juicio, la inteligencia, y cuánto la voluntad en la carrera de Derecho? ¿Y en tu profesión?

En mi opinión, la inteligencia no es necesaria en absoluto durante la carrera. ¿Quién no conoce un abogado recibido no inteligente? La inteligencia tiene ventajas (los conceptos se entienden, incorporan y relacionan más rápido y con más facilidad), pero puede acarrear otras desventajas que terminan impactando en lo emocional (aburrimiento durante las clases, impaciencia ante “preguntontas” de algún compañero, vergüenza ajena ante el profesor que se equivoca o explica mal, sensación de estar perdiendo el tiempo en general). Creo que el combo ideal es: inteligencia apenas por encima de la media + mucha voluntad. La voluntad sí es fundamental. La voluntad puede compensar la falta de inteligencia durante la carrera, pero al revés no funciona, porque la carrera es larga y todavía existen muchos profesores que exigen contenidos aprendidos de memoria.

En el trabajo, en cambio, la voluntad ya no importa tanto. Si el trabajo te exige un esfuerzo de voluntad demasiado grande, hay algo que no va. Y la inteligencia se vuelve más importante (es más fácil destacarse con una buena idea, con la solución a un problema difícil, encontrando formas de lograr el mismo objetivo de modo más eficiente, etc.). De todas maneras, creo que en el trabajo hay otras características más importantes (el sentido común, entregar lo que te piden en tiempo y forma, decir por favor/gracias/perdón siempre que corresponda).

¿Pensás que uno se engaña con todas las puertas profesionales que supuestamente te abre la carrera?

A mí me pasó, pero no sé si a otros les pasa. Para evitar esto, creo que es importante escuchar a gente con experiencia, que sea de generaciones más próximas a la propia. Todo cambia muy rápido y lo que era válido hace 30 años puede no serlo ya.

El staff de Sed Contra