Protocolo para la toma de decisiones en un viaje

Por Chana Quiroga.

Estando en viaje y sobre todo, viajando solo, es necesario tomar decisiones permanentemente. Si bien los seres humanos debemos tomar decisiones constantemente, en el contexto de un viaje, el cambio y las oportunidades que van apareciendo, hacen que tengamos que tomar decisiones más seguido. Cuando estamos en modo nómade, en vez de decidir qué cocinar de lo que hay en nuestra heladera, tenemos que decidir qué comer, dónde, con quién y además, tenemos que ver si esto se adapta a nuestro presupuesto. También tenemos que decidir si vamos a quedarnos más tiempo en un lugar o si nos vamos a ir, si nos vamos a hospedar en un hostel, o una casa de familia. El ritmo del viaje es así.

Lo interesante, es que cada decisión que tomemos nos llevará a una vivir historia diferente. Una simple acción, cómo por ejemplo reservar una semana de hostel por adelantado, nos puede llevar al peor de los aburrimientos o a conocer el mejor grupo de amigos de la historia. Del mismo modo, elegir tomar una ruta fuera del paquete turístico puede transformarse en la experiencia más enriquecedora de nuestra estadía en un país o convertirse en una tortura.

Los escenarios posibles son muchos pero siempre están determinados en gran parte por lo que optamos y dejamos de optar y por las consecuencias que se derivan de estas decisiones. Es esa misma libertad que encontramos en los viajes, la que nos atrapa y muchas veces nos vuelve rehenes de nuestro nuestras propias decisiones.

Mientras más viajamos más nos hacemos conscientes de las posibles consecuencias que tienen nuestras decisiones ya que las vivimos en el momento y debemos lidiar con ellas. Esto puede resultar agotador. A veces solo queremos apagar el cerebro por un rato y que alguien decida por nosotros, pero esto nos exigiría tener que decidir quién decidirá por nosotros y esto también implicaría seguir tomando decisiones. Es imposible escapar de uno mismo.

Entonces, ¿Cómo hacer para tomar buenas decisiones? ¿Cuál es el secreto? .Creo que la clave es hacerlo con el corazón y la cabeza, tratando de encontrar qué es lo mejor para nosotros. Si no nos escuchamos y no sabemos lo que queremos, nos apuramos y terminamos haciendo cualquier cosa. Toca preguntarse si nuestras decisiones se basan en lo que creemos que es lo mejor o se basan en la ignoracia sobre cuál es la mejor decisión posible.

A continuación, les comparto algunas ideas de una viajera acerca de cómo sortear la dificil tarea de elegir entre varias opciones.

ESCUCHATE: Muchas veces cuando no sabemos qué hacer, en realidad sí sabemos qué hacer, pero no nos atrevemos a hacerlo. Entonces, le preguntamos a un otro qué hacer para liberarnos de la responsabilidad. Lo cierto es que nadie puede saber qué es lo que dice tu corazón. Cada uno con su buena o mala intención va a darte su punto de vista, desde su perspectiva y con personalidad. Las soluciones que para ellos pueden funcionar, no necesariamente funcionarán para vos. Escuchá a tu corazón. Escuchar a los demás solo sirve para tener un panorama más amplio, pero tené consciencia de que al final, la decisión es tuya. Y si te equivocas, va a ser una enseñanza desde tus propios errores y no desde los de los demás. Así, el aprendizaje será mucho más profundo. ¿Y si no me puedo escuchar?  Eso me lleva al siguiente paso:

TOMATE TU TIEMPO: Hay veces que se debe elegir rápido y creemos que no hay tiempo para reflexionar. Nada puede ser tan urgente como para que no podamos tomarnos unos minutos para razonar. Seguramente nos ahorremos un dolor de cabeza o una posterior pérdida de tiempo mucho mayor. Tampoco hagas planes con demasiada anticipación. No necesitás reservar ya el hostel en donde vas a estar en dos meses o dos semanas o incluso dos días. Todo puede cambiar y está bueno tener la flexibilidad de adaptarse a nuevas circunstancias.

AVERIGUA SOBRE TODAS LAS OPCIONES DISPONIBLES: ¿Cuantas veces te pasó de comprarte una prenda de ropa y a los metros encontrarla en un color que te gustaba más o más barata? Mientras más sepas, mejor. Sea desde una referencia de precio hasta la elección de un destino. Nunca vas a encontrar lo que querés si no te esmeras un poco en buscarlo.

DEFINI TUS PRIORIDADES: Si antes te dije que escucharas a tu corazón, en este paso te digo que escuches a tu cerebro también, y que ambos intervengan en el proceso de toma de decisiones. A veces nos movemos por impulsos de lo que queremos en el momento y no nos damos cuenta de que estamos dejando de lado otras opciones muy buenas. No está mal “sacrificarse” de vez en cuando, si es por un objetivo que consideramos más importante. Si pagar una excursión te va a quitar la posibilidad de viajar más, entonces tendrías que definir si tu prioridad es hacer vida de turista o yo recorrer durante más tiempo, por ejemplo. Armar una lista de Pros y Contras no esta de más y ayuda a evaluar con las consecuencias, así como también sirve pensar en los posibles “planes B” que tendríamos disponibles en el caso de que las cosas no salieran como esperamos.

Y por último y no por eso menos importante:

ACEPTA LAS CONSECUENCIAS

Marco Aurelio dijo una vez que “La sabiduría, es el arte de aceptar aquello que no puede ser cambiado, de cambiar aquello que puede ser cambiado y sobre todo, de conocer la diferencia.”  Somos humanos y por ende, podemos estar seguros de que nos vamos a equivocar. Lo mejor es aprender lo máximo posible de cada equivocación y aprender a lidiar con sus consecuencias. Por eso se trata de cambiar los reproches por aceptación y entender que este juego de las probabilidades, en las que entran también las equivocaciones, es el mismo que puede llevarnos a un nuevo destino quizás más interesante: ¿Cómo ibas a saber que el bus que esperaste una hora iba a llegar justo en el momento en el que te subiste a un taxi? Pero, ¿qué pasaría si en ese mismo taxi conocés al amor de tu vida

Me gusta pensar que es un 1% lo que nos sucede y un 99% lo que hacemos para resolverlo y no hay nada mejor que un viaje para aprender a adaptarnos a todo tipo de circunstancias. Es que pase lo que pase, hay factores que no vamos a poder controlar. Y aunque muchas veces tomamos una decisión porque esperamos determinado resultado, en esta vida no hay garantías.

Este ha sido mi protocolo para viajar, me ha servido para sobrevivir 18 meses entre Australia y países del sudeste asiático por momentos sola y otras, acompañada. Quizás sea de ayuda para quienes están viviendo la hermosa experiencia de caminar un poco por el mundo o para quienes sueñan en algún momento con hacerlo. Lo importante, al fin de cuentas, es tomar la decisión de ser felices. El resto, se arregla en el camino.

 

Chana Quiroga (23)
quiroga.gandolfo@gmail.com