Por Nazareno Naso.
Subtes, espacios cinematográficos.
Luz artificial,
como un set de filmación.
Todo es un montaje.
No es como el tren.
En el tren pasa el día.
En el subte es siempre el mismo momento.
Buenos Aires se mueve con letras,
San Pablo con colores,
Madrid con números.
Todos comparten la misma oscuridad.
Asientos de pana o terciopelo,
cubiertos por el polvo de la ciudad.
Bajo tierra, acumula el mundo de arriba.
Da lo mismo el andén:
ahí no pasa el día,
viven detenidos, yendo y viniendo.
Una película transcurre en un subte,
mientras haya un mapa para ir.
Sin registrar el paso del día,
con una historia en la mano,
acompañado o en soledad.
Nazareno Naso (31)
nazarenonaso@gmail.com
